El Poder de la Conciencia

El Poder de la Conciencia

Somos pensamientos y somos emociones. El mix entre ambos determina el estado anímico con el que vivimos cada momento, ya sea alegría, euforia, confianza, pasando por armonía, enfado, hasta depresión, miedo…. La diferencia entre estar a merced de éstos altibajos anímicos y poder determinar cómo vivimos el día a día, la marca nuestro grado de consciencia – eligiendo conscientemente aquello a lo que le prestamos atención. A medida que ampliamos nuestra consciencia más allá de nuestros juicios e impulsos, vamos contactando capa a capa con la esencia de quien realmente somos. Desde ese lugar del Ser resulta más fácil percibir los acontecimientos tal cual son, sin el filtro subjetivo de nuestras creencias. Relacionándonos desde ahí, lo propio deja de ser determinante y se entremezcla con lo prioritario para los demás. El ‘yo’ pasa a ser ‘parte de…’ y nos relacionamos con nuestro entorno de forma más serena y objetiva. A la hora de pasar a la acción, desde este lugar somos más conscientes de lo que queremos hacer, lo que debemos hacer y lo que hacemos por motivos que van en contra de lo que realmente somos o queremos. Esta distinción es importante, ya que aquello que elegimos hacer, lo sembramos en nuestra vida. Impregna nuestras emociones. No es lo mismo actuar con integridad – es decir siendo fieles a nuestros propios valores y deseos, respetando al prójimo y haciéndonos responsables de las posibles consecuencias – que actuar de forma inconsciente, interesada o engañosa. Con cada acto vamos entrelazando nuestros pensamientos y nuestras emociones, reforzando así nuestra identidad de quien realmente somos. En la medida en que elegimos conscientemente actuar con integridad, vamos desapegándonos de las cosas, pues dejamos de necesitarlas para sentirnos completos. Empezamos a vivir y a actuar de forma más sana y armoniosa. Gradualmente la vida se vuelve bella de por sí, independientemente de si tenemos un buen currículum, títulos o posesiones. Es cuando sentimos que fluimos con los acontecimientos y podemos sobrepasar cualquier obstáculo, preservando nuestro centro. Es cuando de forma natural aceptamos las cosas tal como son. Esto no significa resignarse a tolerar abusos y maltratos, sino tener la capacidad de diferenciar y aceptar aquello que no puedo cambiar, para centrar esfuerzos y tiempo en aquello en lo que sí puedo influir. Esta actitud nos rejuvenece y volvemos a disfrutar de cada momento con la intensidad de la niñez, desde la plenitud de ser la persona que soñamos con ser.

********************

Este texto es una interpretación de la Onda encantada del Sol. Según el Sincronario Maya la energía bajo la que caminamos del 15-27/10/2016 nos sensibiliza hacia este tipo de vivencias.
Leer más sobre el Sincronario Maya

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *