Mi filosofía

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Me gusta comparar la terapia con una linterna, que los consultantes toman en sus manos para llevar luz a su penumbra interior. Como terapeuta, yo aporto el foco de luz y es el consultante quien lo dirige hacia las diversas partes de su vivencia.

Una y otra vez me maravilla cómo los consultantes estructuran ellos mismos las sesiones, intuyendo qué recuerdos necesitan rescatar de su pasado y cuándo. Así van ordenando las piezas sueltas de su rompecabezas hasta lograr comprender su propia historia. Considero que es un privilegio poder compartir sus memorias más preciadas y acompañarles en sus momentos más tristes – son momentos intensos, tiernos, a veces divertidos, otras veces dolorosos y siempre liberadores.

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